Dile Sí a la Vida

articulo

Lcda. Yashira M. Brito, Mpsy

Psicóloga

En la actualidad el conocimiento acerca del suicidio y su prevención, continua siendo un tabú y el estigma persiste a pesar de las múltiples campañas. Siendo el suicidio uno de los  problemas de salud pública con mayor impacto a nivel mundial. En Puerto Rico, el suicidio es la tercera causa de muerte violenta y se ubica dentro de las principales 15 causas de muerte en la Isla.

Es una problemática que no discrimina raza, género, edad o situación social. Es una acto que puede estar fundamentado por diversos factores, tanto biológicos, sociales y psicológicos.

Aunque el suicidio es visto como algo individual, tiene unas repercusiones a nivel social. Las personas están atravesando por situaciones estresantes  a raíz de cambios económicos, sociales, culturales, espirituales, y todo esto afecta en el aspecto familiar. Tales condiciones son parte del detonante para que una persona vea el suicidio como un escape a su desesperación e impotencia. En los últimos años ha disminuido la edad, ocurriendo suicidios en edades tempranas.

Las personas con pensamiento suicidas más allá de no querer vivir, lo que desean en dejar de sufrir. No obstante su estado mental y la desesperación que permea, le imposibilita ver que existen otras soluciones a su sufrimiento, ocasionando que sus pensamientos  giren en torno a lo negativo y no pueda ver lo positivo en su vida.

En la vida hay personas que poseen más recursos de afrontamiento que otras a sus situaciones. Es trascendental que en el momento en que una persona piensa en suicidarse, ya ha intentado solucionar sus problemas y no lo ha logrado. Esta NO es la primera opción, han pensado y analizado todos los panoramas y no han sido capaces de encontrar otra ruta de escape.

Lo  que la persona necesita es aprender el cómo enfrentar el dolor y crecer para llegar a ser la gran persona que ha deseado y soñado a pesar de las circunstancias que le causan sufrimiento.

El suicidio no es una opción, Elige Vivir…

  • Cultive una visión positiva de sí mismo – Desarrollar la confianza en su capacidad para resolver problemas y confiar en sus instintos.
  • Evite ver las crisis como obstáculos insuperables – Usted no puede evitar que ocurran eventos que producen mucha tensión, pero sí puede cambiar la manera como los interpreta y reacciona ante ellos.
  • Acepte que el cambio es parte de la vida Aceptar las circunstancias que no puede cambiar le puede ayudar a enfocarse en las circunstancias que sí puede alterar.
  • Lleve a cabo acciones decisivas – En situaciones adversas, actúe de la mejor manera que pueda. Llevar a cabo acciones decisivas es mejor que ignorar los problemas y las tensiones, y desear que desaparezcan.
  • Busque oportunidades para descubrirse a sí mismo – Muchas veces como resultado de su lucha contra la adversidad, las personas pueden aprender algo sobre sí mismas y sentir que han crecido de alguna forma a nivel personal.

Servicios de Consejería Psicológica/www.psiconaturalpr.com, (787)380-5721

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Cuando te detuviste y me escuchaste, Att. La Ansiedad

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Esa tarde como de costumbre bajo el ajoro del  día, rodeada de libros, preocupaciones y pensamientos te iba tocando la puerta, te susurraba al oído, te preguntaba ¿porque tanto ajoro?, te pedía detente, escúchame; pero aun así continuaste. Llego la noche, me ignoraste, y te hable un poco más fuerte, taquicardia, sudoración y sentiste miedo. ! Pensé ahora si me va escuchar!, pero no fue así, tomaste tus audífonos y te acostaste. Pasaron los días, los meses y te fui hablando un poco más fuerte, mientras estudiabas, trabajabas y mientras conducías tu auto.

Poco a poco me fuiste escuchando, pero me tenías miedo, te preguntabas,

¿Porque me siento así?, pensabas, ¿Me estaré volviendo loca?   sé que no entendías

Visitaste todos los hospitales, especialistas porque no lograbas descifrar mi idioma. Un día te detuviste y me alegre, dije… qué bueno ya entendió mi mensaje, y recurriste a buscar la parte espiritual, visitaste templos, buscaste refugio en varias religiones, pero no… Sentías que algo te faltaba todavía, no me entendías. Pasaron los meses, los años, y te hable más fuerte y un poco más fuerte.

Te paralizaste, lloraste, temblaste, hasta te alegaste de los demás. Pero un día te topaste con un maestro, el cual te hablo, te dijo, PARA, DETENTE!, nadie te va hacer daño, ¿ha que le temes?, tu ahogada en llanto no supiste contestar. Le hablaste sobre mí y mis mensajes, y  ese maestro te respondió, es ANSIEDAD.  Pasaron los días y me distes la oportunidad, charlamos, me escuchaste, me sentiste, un poco asustada, pero te distes la oportunidad de experimentar mis mensajes. Poco a poco pasaron los días y fuiste entendiendo el mensaje que te quería llevar. Comenzaste a pensar en ti, sacaste tiempo para disfrutar de tu respiración, del aire rosando tus cabellos, del agua deslizándose por tu cuerpo, Te fuiste haciendo consiente del día a día. Te detuviste analizar cada uno de tus pensamientos, a desechar todos aquellos que me hacían despertar y hablarte. Aprendiste a decir que no, aprendiste a valorar tu tiempo. Te fuiste haciendo cada vez más consiente de tus días, tus horas, tus minutos. Hasta que un gran día, me hablaste, me dijiste que ya no me temías, aprendiste a conocerme.

Ahora cada vez que toco a tu puerta me das la bienvenida y me preguntas

¿Qué quieres?, ¿A qué he llegado nuevamente?

Yo te respondo, no olvides

PARAR y RESPIRAR,  no le des cabida a los pensamientos negativos, vive un día a la vez, agradece en todo momento, no vivas con apegos, deja que todo fluya…

Todavía me doy la ronda, pero ya no me temes tanto, y no te hablo con tanta intensidad, me alegra que al visitarte…

Me das las GRACIAS!!!! Y eso me hace feliz  y  a ti te hace vivir LIBRE!!!

libertad

Por: Y.Brito, Psicóloga

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